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LOREAK - Jose Mari Goenaga & Jon Garaño

LOREAK - Jose Mari Goenaga & Jon Garaño

...porque es de tal belleza que parece levitar, hacer una atmósfera en la que el tiempo se ralentiza y las flores se marchitan a cámara lenta, dejándonos ver el fenómeno de la decadencia y su halo hermoso... 

Por India

Deja que te dibuje con palabras un fotograma. No lo encuentro en sangoogleimages, y bendita ocasión regala esta vez en lo que no existe en la red y su todopoderoso saber, porque trazar con letras una imagen, esta imagen marcada en memoria fotográfica, tiene la continuidad temática de la sensación global que quisiera transmitir al hablarte de Loreak

No puedo pedirte que cierres los ojos para ir imaginando lo que te cuento, lástima. Te toca leer, escuchártelo en esa voz propia interior que nos hacemos al pasar la mirada por las líneas grafiadas. Escúchate y crea. 

Va. Vamos. Ven. 

LOREAK - Jose Mari Goenaga & Jon Garaño 2
Situados en el interior de un coche, noche en el exterior, los faros encendidos enfocan el motivo principal del encuadre. La oscuridad del interior del vehículo. El cristal de la luna delantera. Degradado continuo de más negro a menos, como los márgenes aviñetados de una fotografía tratada con filtros, esos filtros que manejamos cualquiera de nosotros en el editor de fotos más básico del móvil o el pc o la tablet. Degradado que dirige hacia la luz central. Faros encendidos sobre el fondo noche exterior. Un centro muy iluminado. En él, la figura de una mujer. Ha llegado en ese coche. Se ha bajado de él. Lleva un ramo de flores en la mano. Vemos desde el interior oscuro, en esos márgenes que consiguen en nosotros cierto regusto voyeur aliñado con el sabor de recordarnos somos espectadores. El cuadro se pinta fuera. Cuadro por el silencio. Cuadro por los movimientos suaves de la persona. Pocos centímetros de movilidad. Sus manos sujetan el ramo, lo anudan; algo metálico brilla por efecto de esa luz intensa y cercana, luces de cruce en carretera en el coche desde el que miramos en su interior lo que sucede en el exterior. Ella es una mujer normal. Estatura normal. Vestuario normal. Nada es excesivamente llamativo en ella. Sus movimientos son normales, sin aspavientos, el ritmo pausado de alguien normal que maneja con normalidad la delicadeza de unas flores como haríamos cualquiera de nosotros en nuestra normalidad. Sin embargo tus ojos no dejan escapar ni un milímetro de esa longitud de onda luminosa y ese volumen moviéndose levemente en ella. Tú, que permaneces sentado en el asiento de un coche con los faros encendidos en mitad de cualquier lugar en la noche. Miras el cuadro que se hace para ella y por ella. 

Bien. Este fotograma de palabra, es uno de los que componen la maravilla pictórica que es Loreak. Como maravilla pictórica, las palabras se hacen demasía e insuficiencia. Cada fotograma es un llenarte que te deja vacío de voz. 

LOREAK - Jose Mari Goenaga & Jon Garaño 3
Hay una frase curiosa, o al menos a mí siempre me hace meditar el sentido de las palabras que la forman. Se dice, y es el caso de Loreak, “… en la carrera a los Oscar…” y ¡uah!, carrera. Sé que nada tiene de connotación negativa, que habla de la travesía que supone, los caminares y los obstáculos, el resistir y mantener el ritmo y el pulso cardíaco, tener una meta a la que llegar. Loreak es una de las películas que se encuentran en estos momentos en la carrera a los Oscar; primero habrá de superar la etapa resultar elegida para que represente a España. Verla es lo que hace que disloque el término carrera, porque es de tal belleza que parece levitar, hacer una atmósfera en la que el tiempo se ralentiza y las flores se marchitan a cámara lenta, dejándonos ver el fenómeno de la decadencia y su halo hermoso. Desde luego, Loreak ‘corre’ como si se sucediera en atmósfera cero, se recrea y nos recrea en el durante, obviando metas o finales. Bien. También hacemos correr a los caracoles por mero entretenimiento, o quizás, como en Loreak, porque nos gusta esa sensación de lo rápido hecho lento que se nos anuda en la garganta, esa sensación contradictoria que nos provocamos, tal vez, para recordarnos los ritmos más de interior. Tal vez, para darle a nuestro interior la posibilidad de permeabilizar a ratos con el exterior de rapidez y ruido. 

Como ves, no te mentía. Un fotograma que dibujarte y precisamente ése. ¿Por qué? Porque en cierto modo, aunque no lo encontrara en sangoogleimages, nos ha ‘obligado’ a ralentizar el ritmo en el que te hable de una película, a partir de una imagen. Hablarte una imagen dibujada de a poquito con palabras. Palabras que te hablen de la situación espectador en el interior de un vehículo, palabras que colocan la acción en el exterior. Y todo, todo, desde la más absoluta normalidad. 

LOREAK - Jose Mari Goenaga & Jon Garaño 4
Reparto: Nagore Aranburu, Itziar Aizpuru, Itziar Ituño, Josean Bengoetxea, Ane Gabarain, Egoitz Lasa, Jox Berasategui, Gotzon Sánchez, José Ramón Soroiz
Te hablaría de Haneke, de Kieslowski, de Kubrik,… apellidos conocidos que tú reconocerás en influencias. Preciosidad de influencia en la narrativa visual. 

Personalmente debo decir que hay imágenes que me llevan a dejávùs, momentos reconocidos por esta retina retenedora en compartires. Momentos sutiles y ‘efímeros’ como es la fotografía. Sutil y efímera por captar microinstantes. Sin embargo, momentos como una aglomeración en un vagón de transporte público, la boca de un túnel, la silueta de una grúa en un horizonte,… hasta el fotograma descrito, clave, ése que acoge la sensación que quería transmitir, ésa misma sensación que se hace de nuevo continua en este miniser que es una simple espectadora más, y que consigue de nuevo el efecto introducción y demuestran que, lo efímero, lo que nos lo pareciera o así lo tenemos asumido, puede deliciosamente aparecérsenos ahí, permaneciendo en nosotros, en ese nosotros que los ruidos y la rapidez nos esconden. 

Loreak se presenta en cartel a través de un ramo de flores. Jose Mari Goneaga y Jon Garaño firman la tarjeta. Tallos, pétalos, estambres y pistilos. Y polen. El que te poliniza y germina al disfrutar de su belleza. El lento proceso del panel de abejas. La construcción de unos minutos en pantalla que ahora corren hacia la etapa preOscar. No tengo una bola de cristal que ejerza de prismáticos con los que visualizarla en lo alto de la cima a escalar (humilde opinión, sin bola de cristal futurista, imaginarla ahí arriba gusta, la verdad). 

Humilde opinión: Su carrera se hace una preciosa danza. 
Humilde opinión: Lo que ya es, “miel para los labios”. 

Elige qué prefieres, una flor o un tarrito de su néctar, aunque vas a tener ambas cosas si decides tomarla. 

¡Ea!, ¡a dejarse polinizar!

     * Texto: India



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6 comentarios :

  1. Me encanto este film.....hermoso y doloroso a partes iguales.Pero con la esperanza siempre presente.
    Un saludo

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  2. Maravillosa película, con instantes realmente emocionantes y belleza plástica.
    Un abrazo.

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  3. Preciosa entrada India, y seguramente no halla otra que mejor explique de lo que habla LOREAK. La vi hace un par de semanas después de un receso largo sin cine en casa, incluso estuve a punto de escribir sobre ella; pero el tiempo me aprieta y se me alargan sin fin las entradas que comienzo.
    Me recordó en parte a MAGICAL GIRL; otra pequeña obra maesta de la discreción. Pero esta me gusta más todavía porque lleva impresos en la narración esos colores de Euskadi. Sensibilidad con gestos, miradas, encuadres y el ritmo natural de la naturaleza humana; me encanta. Aqui no hay velocidad ni prisas, de echo no es hasta bien avanzada la mitad de la película que se desvelan los enigmas de la peli: Relaciones anónimas de personas que conviven bajo el mismo techo, pero no se conocen. Amores silenciados como los de tu adolescencia y mudos.
    Son de esas películas para verlas sin esperar nada, me encantan!!

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  4. La película no la he visto, pero estoy seguro de que no me va a gustar tanto como la crítica.

    Besos a la autora, y un abrazo para ti, Johnny!!

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  5. Es un lujo leerte my little India. Para la peli solo creo que hay que dejarse polinizar con caracter urgente. Recibe chuches.

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